miércoles, 24 de marzo de 2021

Embarazo Planificado

Esta es la historia de dos personas que se amaban mucho y que decidieron encargar la creación de una nueva criaturita humana.

Con mucha dedicación y ahínco, cada una por su cuenta, encaró la escritura de una carta de presentación y solicitud con destino a París. Pues allí se encuentra la sede mundial que autoriza, o no, la posibilidad de traer a este mundo una personita con nuestros genes.

Un día como cualquier otro, ambos se encontraban en sus respectivas casas y, al unísono, suenan los timbres. Cuando observan por la mirilla de la puerta no pueden evitar las lágrimas de emoción al ver que quienes están presentándose en sus hogares son esos robots tan característicos que todos conocen; y que se dedican a tomar las muestras para la procreación humana. Una vez conseguido por los robots el óvulo y los espermatozoides necesarios, partieron rumbo hacia otras casas a seguir tomando muestras antes de volver a la fábrica ubicada en París.

Automáticamente, tanto ella como él, corrieron a iniciar una videollamada para contarse lo sucedido y compartir sus emociones. Fue una hermosa charla. La mejor que habían tenido en años. Ahora debían esperar 9 meses para conocer a su hija o hijo por videollamada.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Charla TES (parte 1)

Buenos días a todas y todos. Espero se encuentren bien y que disfruten de la siguiente charla que les daré.

Para comenzar, quisiera que conzcan un poco de mis títulos universitarios. Estoy recibido de médico, de ingeniero químico, soy técnico en hemoterapia y también soy licenciado en ciencias de la comunicación. Pero hoy no vengo a esta hermosa sala a hablarles de nada referido a ninguna de mis profesiones. Vengo a hablar de un tema que generará montones de controversias. El tema es el siguiente. "La mejor merienda del mundo: La leche con galletitas".

Seguramente recibiré ataques de todos lados luego de esta charla. Principalmente de grupos defensores del mate, de los aficionados al té, de aquellos fanáticos por el café. Pero no serán los únicos, ya que también cuento con la futura agresión de quienes no consumen productos derivados de los animales. Además de aquellas asociaciones defensoras de animales por el maltrato que reciben las vacas y los terneritos. También alguno podrá decirme, ¿por qué no hablás de la miseria que le pagan a los empleados rurales o a los pequeños y medianos productores lácteos y cerealeros (que hacen la materia prima necesaria para la elaboración de esos productos)? O, ¿por qué no te fijás que hay un montón de gente que no puede acceder a una merienda en vez de hablar de cómo vos te llenás la pancita en tu lujosa mansión? ¿Por qué no decís que no mejoran el transporte de la mercadería para así abaratar los costos? ¿Por qué no hablás del mal uso del suelo que suele realizar la macro producción? ¿Por qué no hablás de los agroquímicos que estamos ingiriendo en esos productos? ¿Por qué no decís cómo envenenan a los trabajadores y a los vecinos de los campos con la fumigación aérea? ¿Por qué no hablás del exceso de azúcar y grasa que consumimos (sobre todo en las galletitas) y que junto con el sedentarismo son un combo mortal? Y tantas otras críticas, más o menos acertadas, podrán hacerme pero quienes siempre me van a apoyar en esto, y serán mis más férreos defensores, son las empresas de grandes capitales de los rubros lácteo y cerealero. Sobre todo, aquellas que están haciendo posible, hoy mismo, mi presencia en este hermoso y gran auditorio que bien ustedes supieron colmar en esta ocasión y en el que me han recibido con una energía que ha llegado a mí de la mejor manera.

¡Les agradezco infinitamente por haberme traído aquí, hoy, a La Choreadísima y a Choreabusi! Ellas serán las encargadas también de que esta charla llegue a mucha más gente y de una manera muy amena, entretenida y cordial.

Y luego de haber presentado al orador. O sea, yo. Y a las empresas que pusieron la tarasca para que yo les hable de esta merienda exquisita, que tanto placer nos puede dar, y para que les haga propaganda, voy a comenzar con lo que será una clase magistral del arte de tomar la leche (La Choreadísima) con galletitas (Choreabusi).

lunes, 18 de mayo de 2020

Vamo' a ver..

–¿Por dónde empiezo? No se qué se hace. Yo arranco pero no me parece que pueda salir algo que valga la pena.
Aquel que escribía antes, hace rato que no lo encuentro. Debe de estar perdido vaya uno a saber dónde.

–¿Te parece que él está perdido?

–Y.. No.. Pero si no ¿por qué no está?

–¿Te parece que no está?

–¡No se! Y si está, ¿dónde mierda? ¡No aparece!

–¿No aparece o lo ves y no lo reconoces? Tené en cuenta que pasó mucho tiempo. Debe estar algo cambiado.

–Puede ser.. Tendré que prestar más atención.

–Tal vez el foco de tu búsqueda esté equivocado. Tal vez lo tengas enfrente tuyo a diario y no te des cuenta. Tal vez debas dejar de prestar tanta atención. Tal vez debas dejar más lugar al sentir.

–Mirá, te voy a decir la verdad. Yo sé bien cómo hacer que vuelva pero sentí que debía protegerlo. Y hoy siento que me excedí, que lo oculté demasiado y no me atrevo a decírselo y a pedirle perdón.
No se cómo encararlo.

–Invitalo a tomar unos mates. Sientense, relajate y dejá que pase lo que tenga que pasar. Él va a saber entender, o no, pero eso ya no importa. No hay nada que unas lágrimas no puedan arreglar.

jueves, 4 de enero de 2018

Diario de un guerrillero en la Isla de Pascua

"...sean como las totoras: fuertes por dentro, suaves como la mermelada por fuera.
Es inútil claudicar, zapatear y malambear.
Es inútil indicar, y aún más Indy Car."
Máximas que iba anotando en su diario de viaje. Felisa me dijo dos cosas acerca de él: que era terco y témpera mental (así separado, sí). Con esa data y unos cuantos trastos partí a entrevistarlo a la Isla de Pascua.
En una mesa hexagonal nos sentamos y nos sirvieron coconut, apoyando la tetera en una mesa más alta, a espaldas del rio.
Comencé por preguntarle sobre su afición a la ficción.
Negó. Hizo gestos, no quería saber nada.
Rápidamente cambié de tema. Inquirí por su dieta. Un grano de arroz por día, al levantarse.
Y qué me dice de este nuevo orden mundial multipolar (acá se explaya, anhelé). "Se va a pudrir todo" fue todo lo que dijo mientras mi paciencia caía por la canaleta del aire acondicionado que pasaba por debajo de la mesa. Sus respuestas breves y mi necesidad de llenar las tres páginas enormes del pasquín para el que trabajaba me llevaron a decidir si continuar con la tediosa entrevista o maquillar algunas respuestas. He aquí la entrevista completa tal y como salió publicada:

N- A menudo de pollo le preguntan si sabe mejor a la parrilla o al horno.
X- Mire, creo que es cuestión de principios, hay quienes gozan de los finales.
N- En su último libro "el desodorizante ideologizante" usted afirma que los liberales, sean de centro o de pase corto, prefieren al libre mercado con proyección y juego asociado, aunque sin intervención del estado físico del mismo.
X- Oiga, el estado físico debe estar, claro que sí. De cualquier manera yo no he publicado ningún libro.
N- En su otro libro "Jazmín y gambeta" queda flotando una idea cuando hace el raconto de las lagunas de la provincia de Buenos Aires.
X- A ese libro lo prologó Helio Rossi, quizás sea por eso. Creo cabalmente que alguna laguna faltó, hago agua en muchos aspectos, en otros hago cubitos.
N- ¿Qué opina del nuevo orden mundial multipolar?
X- Quiero hacer una mesa. Considero oportuno aclarar que para hacer una mesa se necesita madera, clavos, cola. Madera en casa tengo, se necesitan dadores de clavos.
N- ¿Con suma urgencia?
X- Si, de cualquier tipo.
N- ¿de un tipo como aquél?
X- Sí, ven, ven, ¿cómo te llamas?
E- Me llamo Enrique, Enrique Llamas.
X- ¿Y tienes clavos?
E- Claro, aquí están.
Vacía una mochila llena de clavos al piso.
X- ¡oh, que bellos clavos! ¿De dónde son, buen hombre?
E- Son de Madariaga.
X- ¡Enhorabuena! Ahora ustedes dos me ayudaréis a armar un banco.
N- ¿Pero no era una mesa?
X- Será lo que me de la gana, hostias.
N- ¿por qué de pronto habla como español si usted es pampeano?
E- ¿Vamos a armar el banco o no?
X- Que si, chaval. Pasame un poco de acero y unos dólares.
E- Aquí tiene.
X- Listo. He aquí un buen banco. Solvente. Con respaldo. Ahora sólo faltan ahorristas, plazos fijos y cuentas sueldo.
N- Damos por concluida la entrevista.
X- Damos por concluida la historia. La única lucha de clases es la que libran los niños en el aula, cuando se pelean.
N- ¿Alguna vez fue guerrillero?
X- Una vez, me disfracé para un acto escolar. Parecía un gilipollas.
N- Vine a esta isla a entrevistar al gran Rafael Garrett, la verdad estoy desilusionado.
X- ¿por qué? ¿qué le dijo?
N- ¿No es usted Rafael Garrett?
X- No, Rafael Garrett es aquel tío, allá, sobre aquella mesa.
N- ¿y usted quién es?
X- ¿y a usted qué le importa?.


martes, 2 de enero de 2018

¡Gracias Má!


Encontrábame yo en aquel lugar. Lugar tan poco valorado por mucha gente y tan importante para mí. Era el lugar que me permitía volar, viajar tanto como quisiera, o como pudiera, con la imaginación. Era un lugar en donde la noción del tiempo y el espacio era casi nula. Era el lugar donde por un momento, pequeño pero infinito, solo estaba yo conmigo mismo. Nadie más. Era ahí mismo en donde yo emprendía la ardua búsqueda de mi ser.

También hacía otras cosas endemientras. Como por ejemplo, expeler los desechos que generaba mi organismo. La materia que ya no tenía más nutrientes para aportarme. En eso me encontraba aquel día. Una vez concluida la etapa final del proceso digestivo quise proceder con la limpieza de mi cuerpo –digamos que la limpieza de la parte más afectada por la suciedad del caso– a fin de que no quedaran rastros del hecho. Pero, para mi sorpresa, el sitio donde habitualmente se encontraba el papel higiénico estaba vacío. Decidí invocar a la persona que se dedicaba a resolver todos mis problemas empleando la palabra mágica.

–¡Má! –Grité.
Pero mi llamado tal vez no había sido lo suficientemente potente como para llegar a oídos de mi madre. Decidí que debía llamarla con un tono de voz más fuerte.
–¡Má! –Grité esta vez de modo más enérgico.
–¿Qué? –Se oyó en respuesta.
–¡No hay papel! –Sugerí manteniendo la misma energía en el grito que en el último de los llamados creyendo que era lo más adecuado para que el mensaje llegara correctamente.
–¡Ya te llevo! –La promesa de la voz.

Comenzó la espera por la llegada del papel. No se ciertamente la cantidad de tiempo transcurrido entre la promesa del papel y el comienzo de mi impaciencia. Pensaba que mi madre tal vez estuviera ocupada en otras cuestiones a las que les asignaba una prioridad mayor a la que fuera la tarea de alcanzarle un objeto de higiene personal a su hijo mayor. Ese pensamiento me hacía detener en emprender el reclamo.

Luego, mientras continuaba con la espera y pensaba motivos por los cuales no me había sido alcanzado por la proveedora de soluciones el elemento higienizante, se me ocurrió que podría haber pasado que ella no me hubiera respondido que ya me lo traía, que podría haberme dicho otra cosa y yo haber creído escuchar lo que quería escuchar. De ser así, la espera estaría siendo en vano y yo estaría ahí sentado vaya uno a saber hasta cuándo. Opté por esperar otro rato, a pesar de las ganas que tenía de no estar más en ese lugar, para evitar el enojo de mi madre ante insistentes llamados, en el caso de que todo hubiera ocurrido como me pareció desde un principio.

Durante esta nueva etapa de la espera me invade otro interrogante tan conflictivo como el anterior. ¿Qué tal si mi madre había respondido otra cosa porque había entendido algo distinto de lo que dije y yo entendí que me respondió de acuerdo a mi solicitud?

Y una catarata de cuestionamientos siguientes, que se vinieron el uno sobre el otro sin saber cuál estaba por delante de cuál, me dejaron al borde del knock out. ¿Existió la respuesta de mi madre ante el pedido de papel? Y la respuesta por mí escuchada, ¿había sido inventada por mí también? La respuesta “¿Qué?” inicial al ocurrir mi segundo llamado, que tan seguro estaba de haberla oído, ¿había existido realmente? ¿Era todo una invención mía?

¿Qué tal si esto mismo había ocurrido en cada diálogo de mi vida?¿Qué tal si esto mismo le ocurre a todo el mundo todo el tiempo? ¿Cómo serían posibles las relaciones entre personas que entienden lo que quieren cuando el otro les está diciendo algo? ¿Cómo una frase emitida por alguien en un sentido originaría una respuesta en ese mismo sentido en otra persona que entiende cualquier otra cosa en el universo infinito de cosas por decir? ¡Es altamente improbable!

Podría ser que hasta ni se hubiera encontrado en mi casa mi madre si el poder de la imaginación fuera tan grande. Podría ser que ni siquiera hubieran salido de mi boca esos llamados. Podría ser que no exista, y que no haya existido nunca, esa persona a la que tanto yo quería. Podría ser también que nada de lo conocido fuera real. ¿Cómo podría ya confiar en mis sentidos si estaba siendo engañado permanentemente por ellos mismos? ¿Cómo continuaría mi vida a partir de ese momento? Momento en el cual estaba descubriendo que conocía mi exterior únicamente gracias a mis sentidos y que tal vez me estuvieran tendiendo una trampa. En definitiva, ¿yo era algo? ¿Qué era? ¿Dónde estaba realmente?

¡Por suerte se abrió la puerta y una mano tendida me alcanzó un rollo de papel! Nunca antes, y creo que nunca más, agradecí algo tanto como esto.
¡GRACIAS MÁ! –Le dije.

viernes, 24 de mayo de 2013

Palabras

Entró apurado al bar y pidió un cortado.
Le trajeron una cabeza y un torso chorreando sangre.
- ¿Dónde está mi media luna?
- Lo lamento señor, no tenemos, hoy hay luna llena.
-¿Y entonces qué voy a comer? ¡Resuélvalo ya! Estoy muy apresurado, tengo mucha prisa.
- Entiendo, no necesita ser redundante. Usted está apurado y yo estoy supurando... la importancia de las palabras, no?
- A mi no me importan las palabras, ¡y menos que esté usted supurando!
- Debería importarle, porque cayó algo de pus en su cortado.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El abuelo

Al ladito del templo adventista se erigía la bicicletería del viejo Tanhauser. Sus amigos lo apodaron "El semental alemán" y con justa razón; tuvo veintitrés hijos, los cuales le dieron sesenta y ocho nietos. "Todos con la misma" aseveraba orgulloso el teutón.
Una calurosa tarde de verano, mientras el pueblo dormía la siesta, los pibes rompían las bolas y Tanhauser emparchaba cámaras de bicicleta, dieciocho de sus nietos mas guachos, con excepción de luisito que era medio pavo y de Juan Carlos III que en paz descanse, decidieron ir a "acompañar" al abuelo en sus labores.
Después de sacudirle con la honda unas cuantas bolillas de paraíso a un adventista que salía del templo, aparcaron las bicicletas en el centro de la vereda, formando una montaña de fierros y ruedas y bulones, como las de los desarmaderos, obstruyendo así no sólo el paso del peatón sino también la entrada de la clientela al local.
Es fácil de imaginar el desastre que hicieron en su estancia allí. El viejo imploraba por dentro "que empiecen las clases" agarrándose la cabeza y mirando al techo.
Le preguntaban para qué sirve tal o cual cosa,  le tiraban de los pantalones, otros tres jugaban con el compresor: unos cuantos frascos de tornillos y docenas de rayos que el viejo tenía precintados cayeron al piso, no contentos con eso volcaron una lata de pintura roja y para culminar, le rompieron el poster del Racing campeón del mundo del 67.
Tanhauser, fuera de sí, agarró el soplete del estante y les dijo que se fueran a hinchar las pelotas a otro lado, que sinó los prendía fuego; viejo pantomimero, (si vale el término)  después de tantos años con tantos vástagos que criar terminó perfeccionando sus técnicas de persuasión.
"Mi poster de Racing..." se lamentaba el viejo, "la puta que los parió..."
El "masi", que lo miraba desde la vereda, no dudó en gritarle "jodéte, viejo pajero!".
Es entonces cuando el soplete regresa a escena, salvo que esta vez, el viejo estaba sacado en serio.
Salen llamas por el portón verde musgo, que llaman poderosamente la atención a dos octogenarias que están en la vereda, al pedo.
El desodorante en aerosol lord cheselin combinado con el soplete se convirtió en un lanzallamas casero. Se incendiaron los rosales del cantero y otro fogonazo alcanzó una rama de acacia. Los pibes corrieron al templo. En la puerta (gigante y cerrada) había una gorda sentada comiendo maní con cáscara.
"Abri gorda, dale, la puta que te parió, que el viejo está re loco!"
La gorda, lerda y perezosa, tardó unos minutos en incorporarse. Para ese entonces, el maní ya era casi garrapiñada.

viernes, 13 de enero de 2012

Deseo

   "Se desea porque se carece de algo, porque se necesita algo. El hombre, definido como deseo de placer (Freud), es fundamentalmente un ser de necesidades, una carencia, una indigencia pura. Además, como el deseo de lo que se carece, cuando el deseo se satisface, el deseo muere. Por ello, en su madurez, Freud pone junto al deseo de placer el deseo de muerte, porque lo que el deseo desea es su satisfacción, y por tanto, su muerte. El hombre es por tanto para Freud, un deseo que busca su propia extinción."( http://www.revistacrepusculo.org/n17/_carencia.php )

   El deseo de aquello que más feliz nos hace, aquello que nos extasía de placer, que nos reconforta hasta el lugar más recóndito de nuestro espíritu, no acaba nunca. La realización de La/s actividad/es objeto de nuestro anhelo mayor nos transporta a un lugar donde el tiempo no existe o, por lo menos, no transcurre de manera convencional. Y por el contrario de extinguirse el deseo, éste va en aumento; lo que se traduce en mayor felicidad, placer, etc... Aumenta el deseo; la satisfacción también... Y así sigue hasta que nos llega el momento de volver a la vida real. Aquélla que nos encuadra en un lugar específico del universo, en una línea temporal cada vez más exacta, que nos impone montones de deseos cuya satisfacción conlleva una escasa cantidad de tiempo y no mucho esfuerzo. La felicidad, en caso de ser alcanzada, es efímera. Pero siempre se encarga -la vida real- de darnos las esperanzas de que la próxima cosa deseada será aquella que salve nuestras vidas. Sin embargo, muy lejos estará de suceder. Y la decepción nos invade fuertemente al corroborarlo, hasta que se nos da otra cosa que desear; algo para lo cual sólo bastarán unos pocos, pero muy tristes segundos.
   Para evitar este círculo vicioso de deseo-decepción-deseo, en el que resulta demasiado fácil caer, es esencial que cada uno, en el interior de sí, descubra qué cosas lo transportan a ese lugar del universo en el que el tiempo no existe. Podría suceder que la búsqueda quede inconclusa, que no aparezca ese tesoro tan preciado, pero la posibilidad de no hallarlo no debe jugarnos en contra. Puesto que sin lugar a dudas en la persecución de ese tan ansiado tesoro se habrá recorrido un camino lleno de enormes satisfacciones a pesar de las desgracias que nos toquen en suerte.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Altamar


Aquella noche, entre la ventisca, pude dar con tres marineros que bebían a raudales en una herrumbrosa posada.
- Son más de las doce- me dijo el ventero, un hombre robusto de más de sesenta, huraño y de pocas palabras.
- Vengo a hablar con aquellos caballeros- le dije cortesmente, y señalé una mesa.
Me dirigí hacia el amplio salón, donde habría unas doce, tal vez quince, personas sentadas.
Una mujer se me quedó mirando. No me tomé la molestia siquiera de pensar si la conocía.
- Buenas noches.
- Gunnar... - se limitó a decir uno de ellos.
- ¿Le conozco?
Asintió con la cabeza y me invitó a sentarme.
El sujeto que se dirigió a mí era gordo, corpulento, de cara rosada y pelo y barbas blancas como la nieve.
Los otros dos lo miraban con temor y respeto, supuse que trabajarían para él.
- Cómo olvidarle... aquella noche de densa niebla. Usted en el barco...
De repente su cara adoptó un gesto severo; se quedó pensando un momento, con sus dedos mayor e índice sosteniendo su frente.
- Usted no pertenece aquí.
- ¿Qué?
- Lo que oyó, Usted no pertenece aquí. Puede quedarse, si lo desea, aunque nadie de los suyos lo haya soportado, podría Usted ser el primero, ¿por qué no?
Lanzó una risa horrible semejante al vómito. Pidió más ginebra.
Me hizo una seña para que me sentara. Bebí en silencio.
- Aquella noche usted no representaba en mí mas que la imagen de un molusco en la red, desposeído. Para cuando la neblina nos cegó yo me disponía a dormir. Sentí el sacudón en la proa. Bien sabemos todos que el Galante no es un navío en el que algo así puede pasar desapercibido. Salí del camarote apoyándome en las paredes, dando pasos ciegos e imaginándonos a merced de algo poco común, de otro orden quizá, como esas historias que contaban los viejos marinos. ¡Valgame Dios! Ante mis ojos una escena que no hubiera escogido presenciar nunca. El mar en llamas, llamas amarillas, inflamadas, podridas, ¡malditas llamas! Aquello era como el mar del infierno. Recuerdo a alguien de mi tripulación decir que se trataba de fuegos fatuos. Nada más errado, excepto que el agua tuviera fósforo en lugar de hidrógeno. En esos momentos de estupor, también lo recuerdo a usted, maniatado, mirando cómo llegaba nuestro fin. De pronto la madera crujió y fui derribado y cortado por una escama. Es todo lo que vi. Una escama gigante. Luego, con el agua tragándonos, el fuego, la niebla, la tripulación desesperada, la noche y el infierno esperándonos, el ojo del pez, un ojo bruto en medio de la noche, coletazos que cortaban la madera como sierras, filo mortífero que desmembró al menos a tres marinos. Volví mi vista hacia usted, otra vez, seguía atado al mástil. Sudaba como si ardiera de fiebre. Corté los nudos con una daga turca que había allí en el piso. Comenzó entonces un ruido insoportable, un sonido agudo que pinchaba nuestros tímpanos como si metiéramos un alfiler en los oídos. Caímos desfallecidos, una última mirada, usted y yo, antes de perder la conciencia, sudados, envueltos en una cobija roja, la madera todavía crujiendo, la almohada en el piso.

-¿¡Qué hora es!?
- Seis y media, tranquilo, hoy es sábado.






viernes, 11 de noviembre de 2011

Color y metáfora I

Al afamado médico del pueblo los niños lo exprimieron; quedó puro jugo y pulpa, como la naranja.
Ya en el consultorio una señora muy fea se lo bebió con sorbete mientras éste le recetaba unas cremas. Sólo su voz continuó prescribiendo medicamentos, a fuerza de costumbre. Nadie jamás notó la diferencia.

lunes, 24 de octubre de 2011

Al pan, pan y a la granja, Eduardo


Esta es la història  de un “Eduardo”
Corrìa el año 2011 y Eduardito estaba ilusionado con volver “y Ser aquél “
Ya  no  con el fin de que todooooos se vayan a dormir a las 3 … sino más bien con ideas nuevas  y renovadas , pero había algo que el pobre “Eduardito “ no tuvo presente y fue la memoria de la gente , y hoy el tipo se tiene que ganar el Pan de otra manera .
Conoció unos amigos y dijo bueno ya que de ahora en màs esa Yegua sigue “ahì “  ( si por mì fuese en este País se termina la droga , la inseguridad y la prostitución  )….. ya veré a que me dedico ….
Tiempo después  , se deprimió  y se entrego a las pastillas , lo que acarreo  un sin fin de problemas económicos , pero después de toda desgracia hay también una suerte (Eduardito empezó una nueva vida , con un grupo de amigos en una granja , aprendió a hacer “Pan casero” … y vivía con patitos , cabritas .. o otras especies .
De tanto en tanto subía  al tren a vender los ricos panes …. Y nunca màs pagò el alquiler … y hoy es feliz y se va a dormir después de las 3 . 


Publicado por Cristián "piquillín"

miércoles, 19 de octubre de 2011

Qué lindo que es estar en Mar del Plata

Dos antenas disfrutan del sol de agosto en una playa cerca de Barbados. Detectan barcos mientras les untan antioxidante para evitar la herrumbre. Ellas son las divas del medanal, ellas dos, impávidas, ellas dos, imponentes.
Una lata de choclo yace vacía sobre los caracoles, de tanto en tanto mecida por el viento. Un hombre con un pincel busca una bolsa y contempla la lata. Patea con ella un penal al arco del océano. No encuentra la bolsa, olvida que la busca.
Una nube grisácea mancha de sombra a una pequeña porción de océano; bajo ése agua ennegrecida, un tiburón busca alimento.
Un grano de arena es aplastado por una ola al romper; un melancólico grano de arena, disgregado.
El viento silba un chirrido permanente a través de los huecos de una arenisca desmayada en la playa.
Un arbusto lindero dedica especial atención a seguir creciendo. Una arañita blanca teje afanosamente su tela en el follaje del arbusto, guarecida del sol, esperando el banquete.
Otro grano de arena se interna en el pelo negro y crespo del otro hombre con pincel, para terminar mas tarde en una ciénaga de champú.

Caracol Col Col (La felicidad)


Caracol Col Col vió una chica y después fue a ver al presidente. Después fue a la casa y después encontró a un perro.
Y depués se lo llevó a la casa y vivió feliz para siempre porque con la amiga que encontró se casaron.


SANTI

Caracol Col Col (La muerte)




Caracol Col Col fue a decir que estaba viejito a un señor que pone las estatuas de los viejitos.
Los viejitos se mueren y Caracol Col Col se fue a la tierra porque murió.


SANTI  

sábado, 15 de octubre de 2011

El pecado original Versión 2.0

Hoy sentí que era un día hermoso para reciclar barbarie.
Antes del comienzo del partido abrí el tercer cajón y saqué una foto. La doblé en cinco pliegues y la herví a baño maría.
Los recuerdos gaseosos paseaban por la casa pero su carga emotiva se desvanecía, tal como se desvanecen las impurezas de una papa trozada en una olla de agua al fuego.
Un doctor que retoñaba por la vereda inhaló un poco de angustia al vapor y acto seguido echó a llorar densas gotas melancólicas, justo frente a la plaza.
A un militante que llevaba una bandera azul ésto le pareció una pelotudez.
A mi, que no soy metódico, se me pasó el agua para el mate.
A una flor que residía a los pies del doctor le cayó una gota nostálgica que sorbió la raíz, para así nutrir al torrente de savia rosa-acartonada, dando orígen al famoso grano de polen apático.
Una abeja que por allí pastaba se alejó del rebaño y degustó el polen. Al cabo de unos días, la desesperada abeja consultó en el panal a la abeja psiquiatra, y ésta le recetó miel descafeinada y desmielizada.

Todos los seres vivos supieron del orígen de estos desequilibrios y resolvieron encanarme, pero para ese entonces el mundo ya se había descontrolado.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El Cerco

No siempre para romper un cerco se necesitan dos manos y una tenaza. A veces, para romper un cerco hacen falta, mil manos, mil cerebros, ninguna tenaza y 200 años de historia.

martes, 6 de septiembre de 2011

En el tren

El señor del sombrero me observaba con disimulo. Llegué a preguntarme (medio dormido como estaba) si me habría quedado espuma de afeitar en la cara o si por esas cosas de la vida, aquella mañana se me hubiera olvidado vestirme.
Con la palma de la mano me toqué un poco la cara haciéndome el que bostezaba y mi primer incógnita quedó resuelta. No había vestigios palpables de espuma de afeitar, ni cortes de consideración.
A continuación, bajé la mirada y lo primero que vi fueron zapatos. Mis zapatos. Alivio.
Un poco más arriba asomaban las medias, una de cada color, acovachadas bajo el jean. Al menos de la cintura para abajo estaba cubierto.
Mirándome la panza vi mi camisa nueva, una blanquita muy linda que estaba en liquidación y a muy buen precio.
Vaya uno a saber qué le llama la atención a este tipo, pensé. Resolví no darle importancia al asunto y seguí con mis cavilaciones.
A la vera de las vías: casas; pasto; una casilla; una vaca; mugre; nuevamente casas... todo pincelado por el lindo sol de mediodía.
Al parar en una estación (faltaba para Retiro) empiezo a escuchar dos voces masculinas que sobresalían entre el cuchicheo del resto de los pasajeros.
Eran dos pibes que venían "escabiando del pico" de una botella de cerveza. Sólo hablaban fuerte y lanzaban risotadas, nada más.
De pronto, el tipo del sombrero les pide a los muchachos con un: shhhh!!! que se callen.
- ¡Callate vos, ortiba! , le responden
El sombrerero se empieza a poner loco y a transpirar.
Los muchachos siguen con lo suyo.
- ¡Qué sombrerito te echaste pá, ehhh! le grita uno.
Sonamos, lo agarraron pal churrete, pense yo.
El agredido se levantó del asiento dispuesto a increpar al que le gritó. Tan hecho una furia iba que no vio un pie que con malicia se interpuso en su camino. Cayó de bruces ante la risotada general. ¡Para qué!!... el tipo estaba como loco, medio que se le había deformado la cara de la luna que tenía. Transpiraba. Estaba rojo y caliente como lava.
Dio dos pasos y explotó, dejando una estela de papel picado que recorrió el vagón para acabar en el piso.
Todos nos quedamos helados. De pronto se escuchó un ehhhhh? que rompió el silencio. Seguido de un qué carajos pasó? de una señora que estaba unas filas mas allá.
Murmullo general. Caras de desconcierto.
El tren llegó a Retiro.
Nos bajamos.
Nadie dijo mas nada.
Subí al subte y, como faltaban unos minutos para entrar al laburo me compré un alfajor y un café al paso.
Mi jefe me mira, entre risueño e intrigado, y me dice:
- ¡Qué cara eh! Como se nota que es lunes...
- Es lunes, pero no me vas a creer lo que pasó, en el tren, un tipo explotó, una locura...
- Y sí, todos explotamos... viste lo que es el mundo hoy día, las presiones, los vencimientos, es más, la semana pasada, a mi suegro ...

lunes, 5 de septiembre de 2011

Radio Huno. Programa N° 1

Ante la lluvia de cartas y mails y cascotazos recibidos, acá va la segunda entrega de Hola, como estas, país, que va por radio Huno los jueves de 3:00 a 3:17 am. Por esas cosas de la vida, este es el primer programa que salió al aire.
Abajo, a modo ilustrativo, una foto de parte del equipo de Radio Huno derribando un árbol para construir wincofones.

http://soundcloud.com/radiohuno/hola-como-estas-pais1



Interviú

Hace unos días, nuestro querido Contumante le hizo una entrevista a un conocido antropólogo que andaba por la ciudad. Dicha entrevista constó de una sola pregunta:

C - ¿De qué cuadro es usted?

A - ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

C - Emm... disculpe maestro, no me refería a eso en mi pregunta.

A - Es todo lo que voy a decir.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Radio Huno

Segundo o tercer programa de "¿Hola, cómo estás, país?" que sale al aire de a ratos por Radio Huno.
Escuchenlón, imaginenlón, canelón.
Cordiales saludos.

http://soundcloud.com/radiohuno/hola-como-estas-pais



Fundadores de Radio Huno, allá por los albores del 30