miércoles, 19 de octubre de 2011

Caracol Col Col (La muerte)




Caracol Col Col fue a decir que estaba viejito a un señor que pone las estatuas de los viejitos.
Los viejitos se mueren y Caracol Col Col se fue a la tierra porque murió.


SANTI  

sábado, 15 de octubre de 2011

El pecado original Versión 2.0

Hoy sentí que era un día hermoso para reciclar barbarie.
Antes del comienzo del partido abrí el tercer cajón y saqué una foto. La doblé en cinco pliegues y la herví a baño maría.
Los recuerdos gaseosos paseaban por la casa pero su carga emotiva se desvanecía, tal como se desvanecen las impurezas de una papa trozada en una olla de agua al fuego.
Un doctor que retoñaba por la vereda inhaló un poco de angustia al vapor y acto seguido echó a llorar densas gotas melancólicas, justo frente a la plaza.
A un militante que llevaba una bandera azul ésto le pareció una pelotudez.
A mi, que no soy metódico, se me pasó el agua para el mate.
A una flor que residía a los pies del doctor le cayó una gota nostálgica que sorbió la raíz, para así nutrir al torrente de savia rosa-acartonada, dando orígen al famoso grano de polen apático.
Una abeja que por allí pastaba se alejó del rebaño y degustó el polen. Al cabo de unos días, la desesperada abeja consultó en el panal a la abeja psiquiatra, y ésta le recetó miel descafeinada y desmielizada.

Todos los seres vivos supieron del orígen de estos desequilibrios y resolvieron encanarme, pero para ese entonces el mundo ya se había descontrolado.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El Cerco

No siempre para romper un cerco se necesitan dos manos y una tenaza. A veces, para romper un cerco hacen falta, mil manos, mil cerebros, ninguna tenaza y 200 años de historia.

martes, 6 de septiembre de 2011

En el tren

El señor del sombrero me observaba con disimulo. Llegué a preguntarme (medio dormido como estaba) si me habría quedado espuma de afeitar en la cara o si por esas cosas de la vida, aquella mañana se me hubiera olvidado vestirme.
Con la palma de la mano me toqué un poco la cara haciéndome el que bostezaba y mi primer incógnita quedó resuelta. No había vestigios palpables de espuma de afeitar, ni cortes de consideración.
A continuación, bajé la mirada y lo primero que vi fueron zapatos. Mis zapatos. Alivio.
Un poco más arriba asomaban las medias, una de cada color, acovachadas bajo el jean. Al menos de la cintura para abajo estaba cubierto.
Mirándome la panza vi mi camisa nueva, una blanquita muy linda que estaba en liquidación y a muy buen precio.
Vaya uno a saber qué le llama la atención a este tipo, pensé. Resolví no darle importancia al asunto y seguí con mis cavilaciones.
A la vera de las vías: casas; pasto; una casilla; una vaca; mugre; nuevamente casas... todo pincelado por el lindo sol de mediodía.
Al parar en una estación (faltaba para Retiro) empiezo a escuchar dos voces masculinas que sobresalían entre el cuchicheo del resto de los pasajeros.
Eran dos pibes que venían "escabiando del pico" de una botella de cerveza. Sólo hablaban fuerte y lanzaban risotadas, nada más.
De pronto, el tipo del sombrero les pide a los muchachos con un: shhhh!!! que se callen.
- ¡Callate vos, ortiba! , le responden
El sombrerero se empieza a poner loco y a transpirar.
Los muchachos siguen con lo suyo.
- ¡Qué sombrerito te echaste pá, ehhh! le grita uno.
Sonamos, lo agarraron pal churrete, pense yo.
El agredido se levantó del asiento dispuesto a increpar al que le gritó. Tan hecho una furia iba que no vio un pie que con malicia se interpuso en su camino. Cayó de bruces ante la risotada general. ¡Para qué!!... el tipo estaba como loco, medio que se le había deformado la cara de la luna que tenía. Transpiraba. Estaba rojo y caliente como lava.
Dio dos pasos y explotó, dejando una estela de papel picado que recorrió el vagón para acabar en el piso.
Todos nos quedamos helados. De pronto se escuchó un ehhhhh? que rompió el silencio. Seguido de un qué carajos pasó? de una señora que estaba unas filas mas allá.
Murmullo general. Caras de desconcierto.
El tren llegó a Retiro.
Nos bajamos.
Nadie dijo mas nada.
Subí al subte y, como faltaban unos minutos para entrar al laburo me compré un alfajor y un café al paso.
Mi jefe me mira, entre risueño e intrigado, y me dice:
- ¡Qué cara eh! Como se nota que es lunes...
- Es lunes, pero no me vas a creer lo que pasó, en el tren, un tipo explotó, una locura...
- Y sí, todos explotamos... viste lo que es el mundo hoy día, las presiones, los vencimientos, es más, la semana pasada, a mi suegro ...

lunes, 5 de septiembre de 2011

Radio Huno. Programa N° 1

Ante la lluvia de cartas y mails y cascotazos recibidos, acá va la segunda entrega de Hola, como estas, país, que va por radio Huno los jueves de 3:00 a 3:17 am. Por esas cosas de la vida, este es el primer programa que salió al aire.
Abajo, a modo ilustrativo, una foto de parte del equipo de Radio Huno derribando un árbol para construir wincofones.

http://soundcloud.com/radiohuno/hola-como-estas-pais1



Interviú

Hace unos días, nuestro querido Contumante le hizo una entrevista a un conocido antropólogo que andaba por la ciudad. Dicha entrevista constó de una sola pregunta:

C - ¿De qué cuadro es usted?

A - ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

C - Emm... disculpe maestro, no me refería a eso en mi pregunta.

A - Es todo lo que voy a decir.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Radio Huno

Segundo o tercer programa de "¿Hola, cómo estás, país?" que sale al aire de a ratos por Radio Huno.
Escuchenlón, imaginenlón, canelón.
Cordiales saludos.

http://soundcloud.com/radiohuno/hola-como-estas-pais



Fundadores de Radio Huno, allá por los albores del 30